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El 21 de enero de 2017, en una entrevista con El País, el Papa Francisco discute la política y el popularismo de Estados Unidos. Aquí tenemos dos extractos de esa entrevista. Lea la entrevista completa en el sitio web de El País: “El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros.” El Pontífice dice sobre Trump: “No me gusta anticiparme a los acontecimientos. Veremos qué hace” Véase también, Fox News informe: “Papa: Voy a juzgar Trump después de ver lo que hace.”

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On 21 January 2017, in an interview with El País, Pope Francis discusses US politics and popularism. Here are two excerpts from that interview. Read the full interview on the El País website: “The danger in times of crisis is to seek a savior who will give us back our identity and defend us with walls.” The Pontiff says of Trump: “I do not like to anticipate events. We will see what he does ” See also, Fox News report: “Pope: I’ll judge Trump after we see what he does.”

El País: Donald Trump está tomando posesión como presidente de EE UU. Y el mundo está bastante en tensión por ese hecho. ¿A usted qué consideración le merece?

El Papa Francisco: Ver qué pasa. Pero asustarme o alegrarme por lo que pueda suceder, en eso creo que podemos caer en una gran imprudencia. En ser profetas o de calamidades o de bienestares que no se van a dar, ni una ni otra. Se verá. Veremos lo que hace y ahí se evalúa. Siempre lo concreto. … Cosas concretas. Y de lo concreto sacamos las consecuencias. … Qué hiciste, qué decidiste, cómo te movés. Por eso yo frente a eso espero y veo.

El País: ¿No le preocupa lo que ha escuchado hasta ahora?

El Papa Francisco: Espero. Dios me esperó a mí tanto tiempo, con todos mis pecados…

El País: Donald Trump is taking over as US President. And the world is quite tense for that fact. To you what consideration does it deserve?

Pope Francis: We’ll see what happens. But to become fearful or to rejoice over what may happen, in that we can fall into a great recklessness – in being prophets of calamities or good things that are not going to happen, then none of it comes to pass. We’ll see. We will see what happens and then make an assessment. Always the concrete [let’s deal with facts and not speculation]. … Concrete things. And from the concrete we draw conclusions. … What one did, what one decided, how one moved. That’s why I wait and see.

El País: Do not you care about what you’ve heard so far?

Pope Francis: I wait. God waited for me so long, with all my sins …

El País: Tanto en Europa como en América, las consecuencias de una crisis que no acaba, el aumento de la desigualdad, la ausencia de liderazgos sólidos están dando paso a formaciones políticas que están recogiendo el malestar de los ciudadanos. Algunas de ellas –las que se dan en llamar antisistema o populistas— aprovechan el miedo de la ciudadanía a un futuro incierto para construir un mensaje de xenofobia, de odio hacia el extranjero. El caso de Trump es el más llamativo, pero ahí están también los casos de Austria e incluso Suiza. ¿Está preocupado por este fenómeno?

El Papa Francisco: Es lo que llaman los populismos. Que es una palabra equívoca porque en América Latina el populismo tiene otro significado. Allí significa el protagonismo de los pueblos, por ejemplo los movimientos populares. Se organizan entre ellos… es otra cosa. Cuando oía populismo acá no entendía mucho, me perdía hasta que me di cuenta de que eran significados distintos según los lugares. Claro, las crisis provocan miedos, alertas.

Para mí el ejemplo más típico de los populismos en el sentido europeo de la palabra es el 33 alemán. Después de [Paul von] Hindenburg, la crisis del 30, Alemania destrozada, busca levantarse, busca su identidad, busca un líder, alguien que le devuelva la identidad y hay un muchachito que se llama Adolf Hitler y dice “yo puedo, yo puedo”. Y toda Alemania vota a Hitler.

Hitler no robó el poder, fue votado por su pueblo, y después destruyó a su pueblo.

Ese es el peligro. En momentos de crisis, no funciona el discernimiento y para mí es una referencia continua. Busquemos un salvador que nos devuelva la identidad y defendámonos con muros, con alambres, con lo que sea, de los otros pueblos que nos puedan quitar la identidad. Y eso es muy grave.

Por eso siempre procuro decir: dialoguen entre ustedes, dialoguen entre ustedes. Pero el caso de Alemania en el 33 es típico, un pueblo que estaba en esa crisis, que buscó su identidad y apareció este líder carismático que prometió darles una identidad, y les dio una identidad distorsionada y ya sabemos lo que pasó.

¿Las fronteras pueden ser controladas? Sí, cada país tiene derecho a controlar sus fronteras, quién entra y quién sale, y los países que están en peligro –de terrorismo o cosas por el estilo– tienen más derecho a controlarlas más, pero ningún país tiene derecho a privar a sus ciudadanos del diálogo con sus vecinos.

El País. In Europe and America, [we see] the consequences of a crisis that does not end, the increase in inequality, the absence of strong leadership are giving way to political formations that are collecting the discomfort of citizens. Some of them – the so-called anti-system or populist ones – take advantage of the fear of the citizenship to an uncertain future to construct a message of xenophobia, of hatred towards the foreigner. The case of Trump is the most striking, but there are also the cases of Austria and even Switzerland. Are you worried about this phenomenon?

Pope Francis: It’s what they call populisms. That is a misleading word because in Latin America populism has another meaning. There, it means the protagonism of the towns, for example the popular movements. They are organized among them … it is something else. When I heard populism here I did not understand it fully, I was lost until I realized that they were different meanings depending on the location. Of course, crises cause fears and alarm.

For me the most typical example of populisms in the European sense of the word is German. After [Paul von] Hindenburg, the crisis of 1930, Germany was destroyed, wanting to rise up again, looking for identity, looking for a leader, someone to restore identity and there is a little boy named Adolf Hitler who says “I can, I can.” And all of Germany votes for Hitler.

Hitler did not steal power, was voted by his people, and then destroyed his people.

That is the danger. In moments of crisis, discernment does not work, and for me it’s something to continuously be mindful of. We seek a savior who will give us back our identity and defend us with walls, with wires, with whatever, from those who might try to take away our identity. And that is very dangerous.

That’s why I always try to say [foster/emphasize] open dialog between people [nations]. But the case of Germany in 1933 is typical: a people who are in crisis, who are looking for their identity, and there appears this charismatic leader who promised to give them an identity, and the leader gives them a distorted identity — and we know what happened [in Germany].

Can borders be controlled? Yes, each country has a right to control its borders, who enters and who leaves, and countries that are in danger – of terrorism or the like – have more right to control them more, but no country has the right to deprive its citizens of dialogue with their neighbors.